Crítica de “La Noche Más Oscura” (Zero Dark Thirty)

de Txus von Demuth, el jueves, 21 de febrero de 2013 a la(s) 11:09 ·
Pues bueno, ya tenemos versión oficiosa de cómo se capturó a Ben Laden. Perdón, se le asesinó. Perdón, se le mató “en defensa propia”. Y es que no hay evento importante o notable que no precise de una mitología con la que alimentar el imaginario del gran público, aquel al que va destinado.

“La Noche Más Oscura”, de Kathryn Bigelow es un proyecto que se autodescalifica a sí mismo desde su misma génesis. Originalmente, admiten que el proyecto era sobre el fracaso en la búsqueda de Ben Laden y que el guión tuvo que verse reescrito por completo al tener éxito. Consultando en internet, uno descubre que trataba de eventos de 2001 y cómo se falló en capturar a Ben Laden y que tras la muerte en Mayo 2011 de Ben Laden, se reescribió contrarreloj toda una nueva versión. Y es aquí donde ya se puede poner en duda todo el proyecto en sí y aparecen interesantes preguntas al respecto. La cinta se estrena oficialmente en Diciembre 2012, pero los screeners y pases de prensa ya estaban siendo enviados a tiempo de participar en los premios de la crítica, lo cual significa que la cinta estaba terminada en verano 2012. Es decir, en poco más de un año, se levanta, de la nada, toda una nueva producción con guión reescrito por completo, mejor dicho, un nuevo guión, con actores y actrices aceptando cambiar el papel aceptado en un principio, con la búsqueda de nuevas localizaciones que en muchos casos NADA tienen que ver con las originales (las montañas afganas no son precisamente el escondrijo final de Ben Laden)… y todo ésto en el mundo de Hollywood, donde los ejecutivos ralentizan cualquier toma de decisión, hasta la exasperación.

Pero es que, además, es una de esas películas que es imposible levantar sin el apoyo explícito del ejército norteamericano. Pero es que, además, supuestamente, el personaje central, Maya, existe en la vida real. “La Noche Más Oscura” pretende pues, que el guión, lo primero que hace falta para poder empezar comenzar a dar luz verde a la reescritura del proyecto, está completo casi al día siguiente de la muerte de Ben Laden, gracias a algún tipo de filtración de, probablemente, la CIA. No sé si nos damos cuenta de las implicaciones de éste hecho objetivo y perfectamente calculable… la filtración es “simultánea”, tiene que serlo, al mismo momento de la escritura de guión, como mínimo. No huele precisamente bien… más aún cuando vemos la cinta en sí y comenzamos a deconstruir los mecanismos con los que se manipula a la audiencia.

Los primeros segundos de “La Noche Más Oscura”, son usados sabiamente en ponernos unas cintas de llamadas telefónicas, con fondo en negro, de víctimas del 11 de Septiembre, para recordarnos el sufrimiento de miles de personas antes de pasar a la escena de la tortura, que es la que ha levantado la polémica en USA y otras naciones, escandalizadas del hecho que se haya torturado para encontrar a Ben Laden… la polémica centrándose en si la tortura es aceptable porque funciona, o es mala porque no funciona, al darse históricamente el hecho que el torturado acepte decir cualquier cosa para terminar con su sufrimiento. En éste caso, la tortura, funciona – si no, no hay película, al menos no, la que quieren mostrarnos, sino una infinitamente más interesante. No es ni siquiera la escena más fuerte de tortura vista, podríamos ir a “La noche de los lápices”, a “Marathon Man”, o qué demonios a cualquier entrega de la saga “Saw” o de “Hostel”… me sorprende la poca memoria cinematográfica de tanto crítico profesional, a la hora de escribir una crítica de una cinta tan importante. Algo que nota un observador avizor durante ésta escena, es que el personaje de Maya es mínimamente activo en dicha tortura, lo máximo que hace es llenar un jarro de agua y pasarlo al torturador, y es porque éste le interpela a hacerlo. Pero es sólo el comienzo de una estructura narrativa dedicada a la manipulación sin rubor, del público.

Tras estas dos escenas iniciales pasamos a saber más de Maya, de su equipo, de su objetivo, de su frustración, de lo importante que es su misión, todo trufado con los atentados de Al Qaeda, salpicados de nuevos interrogatorios en los que ya, la tortura, si aparece es mínimamente y casi de pasada. Es importante ésto porque el filme ya ha tomado un lado, un bando. Mientras los interrogados son inequívocamente culpables, parece que los posibles errores de identificación no son asunto de ésta película y como molestos, no deben aparecer, sí podemos apreciar que nuestros héroes y heroínas sufren por no poder parar esa sangría contínua. Hay tantos detalles como que, casualidades o conveniencia, Maya sobreviva no uno, sino dos atentados. Uno generalizado, que la pilla de casualidad y otro ya específicamente dirigido a ella, no por ser de la CIA, sino por ser americana – algo con lo que rápidamente empatizará el público para el que se ha hecho ésta película. De hecho, hay un momento en el que Maya explota literalmente delante de un compañero y suelta que lo que quiere es asesinar a Ben Laden – algo que, objetivamente, la habría retirado de la misión inmediatamente, por estar implicada personalmente… más en ésto, más tarde.

Asistimos a una gran cagada en la que alguno de los personajes centrales ya desaparece de la cinta. Una gran cagada rodada con tensión, pero tensión porque no hace falta ser muy listo, sólo mirar el reloj, para saber que va a acabar muy mal. Antes, hemos visto un ametrallamiento de inocentes en un hotel, y nos hemos montado literalmente en un bus de Londres que explotó, forma de ponernos en la piel, en su estilo documental, de unas víctimas anónimas, de ésta violencia terrorista, que la cinta no se para ni por un segundo a analizar, en especial, sus motivos, sus causas.

Pero todo ésto es historia. Justo después de esa gran cagada, el error se desvela en menos de 24 horas, con el efecto añadido de la miseria del destino, “si esa nota hubiera llegado 24 horas antes…” otro elemento manipulador de la audiencia más. Pero queda lo mejor… a partir de ahí, ya todo va rodado. Sin pruebas, Maya SABE que Ben Laden se refugia en esa casa, sin pruebas, únicamente por deducción. Y, ¿dónde está esa casa? No en Afganistán en una cueva. Está en Pakistán, a menos de una milla del “West Point” pakistaní, la academia militar más importante del país. A pesar que uno de los hilos que conducen la investigación es la búsqueda de una máquina de diálisis para Ben Laden, éso es un elemento primario y pronto es olvidado en la cinta, y a pesar de vigilar la casa aproximadamente cuatro meses, en ningún momento pueden ver a Osama salir a diálisis, ni vemos la susodicha máquina en su casa, cuando el ataque tiene lugar. Y, más importante aún, no aparece en ningún momento una simple pregunta al gobierno pakistaní sobre el, si ellos saben, que Ben Laden está viviendo plácidamente en su territorio. De hecho, al final, toda la operación – que es de un incongruente que ni Bigelow es capaz de ocultar – tiene lugar a espaldas del gobierno de un país supuestamente aliado. Porque por silenciosos que sean los helicópteros, es obvio que si uno aterriza en tu jardín y el otro se estrella directamente, tú no te atrincheras, sino que al menos intentas salir del recinto por alguna salida que tengas prevista, y dos, los vecinos no tardarían 10-15 minutos en encender las luces y salir a la calle a mirar qué pasa. El “timing” es esencial para la credibilidad, y es fallo del guión de Boal y de la dirección de Bigelow el no haber resuelto semejante incongruencia, sino todo lo contrario, exponerla más fehacientemente de forma que el observador agudo se ponga a desconfiar de elementos tan obvios.

Por supuesto, en la casa, como ya ocurriera en “Black Hawk Derribado”, la puntería de los Seals es exquisita. Muere quien tiene que morir, y salvo una mujer que parece que intenta coger un arma, todas las mujeres y niños salen indemnes. La película tiene tiempo de mostrar lo simpáticos que son los Seals con los niños, intentando animar a una de ellos que llora desconsolada con una luz artificial, eso sí, mientras intenta sonsacarla que el muerto es Ben Laden… por supuesto, por suspense, no será hasta que Maya vea el cadáver, que se confirme.

Y es ahí como Kathryn y Mark Boal deciden terminar su “película”, con un maravilloso y conseguidísimo plano final de Maya, una magnífica Jessica Chastain, dejando fluir libremente sus emociones, bastante contenidas a lo largo de la cinta. Éste es un viejo truco cinematográfico, la contención durante toda la cinta, para dejar explotar un cambio de registro en el último momento, para que su impacto sea mayor. Tras más de dos horas y media de ir codo con codo con Maya en éste viaje, iniciático – se nos muestra que es su primera misión, en una escena que personalmente me recordó demasiado que Maya podría ser la revisión de Clarice Sterling, de “El Silencio de los Corderos”, como personaje – tanto para ella, como para nosotros. Para ser una historia “real”, la película parece imitar demasiado al arte.

¿Qué queda al final? Una película excelentemente dirigida, fotografiada, montada, interpretada, pero con un objetivo más que discutible, con una base risible, llena de contradicciones e imposibilidades, desde la misma gestación del proyecto en sí. Una película cuyo contexto me hace recordar a una cinta mucho más modesta y muy superior, “La Cortina de Humo”, de Barry Levinson. Cinta en la que el gobierno recurre a un productor de Hollywood para salvar la campaña electoral de un Presidente que quiere ser reelegido, sea al precio que sea.

Otra vez, el “timing” es esencial, y la eterna pregunta de si la vida puede estar imitando al arte.

“La Noche Más Oscura”, al final, formalmente, es una buena película con momentos excelentes. Pero es basura. Es una ofensa a la inteligencia, es una cinta sospechosa, y sólo cabe elegir si es una cinta oportunista o una cinta propagandística. Hay que recordar, una vez más, que es una cinta que es IMPOSIBLE que salga adelante sin apoyo gubernamental americano. A pesar del paripé último de dicho gobierno de “escandalizarse” de dónde pueden haber sacado “tantos detalles”, en impagable publicidad gratuita a la cinta, en plena carrera de temporada de premios y de taquilla.

Por lo tanto, no puedo evitar pensar que “La Noche Más Oscura” es una desgracia para el arte cinematográfico.

0 de 5 estrellas posibles.

Anexo: dije que hablaría de un detalle “más tarde”… el hecho que el anuncio de Maya, que su intención es matar a Ben Laden, la apartaría automáticamente del caso. Es cierto. Profesionalmente hablando, el asesinato de Ben Laden no tendría sentido para una Central de Inteligencia, lo importante sería capturarlo con vida e “interrogarlo” para ayudar a desmantelar su organización. Objetivamente hablando, cualquier persona bajo sospecha de no ser profesional y objetiva, de poner en peligro dicho objetivo, la captura CON VIDA de Osama, sería automáticamente relevada de su cargo, más aún alguien que la cinta admite era inexperta. Es sólo otro de los detalles por donde hace aguas notablemente, éste guión manipulador. Y la versión oficial.

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