Kong: Skull Island review.

KONG: SKULL ISLAND

There’s a moment, in the first third of this film, that almost redeem any flaw it may happen afterwards. Through the fire, after the most outstanding lesson Samuel L. Jackson’s character has ever learnt, two monsters face each other, hate flaming the screen even more powerfully than fire itself. It’s the creation of an archi-nemesis, and visually, it’s perfectly shot and acted. It’s a point of no return for both characters, one will die before the film is over, and that’s crystal clear since this scene. So it’s no wonder who will kick the bucket as we all know who of them both, has a franchise starting…

That’s the problem with Kong: Skull Island in the end. The same than most franchises. We know who the star is, and who must survive in the end… everyone else is killable, and I must confess, I’m quite surprised by the amount of characters that survived this one, and even by some of them, that beforehand looked D.O.A. by the screenwritting-made-easy manual.

The film itself is entertaining – even if it slows down a couple of times in the middle, something that made me watch the running time on IMDB, just in case, this was going to be another overblown epic running up to three hours (it doesn’t it’s just 120 minutes including credits and post-credits scene), but it’s certainly quite stupid. The art of convenience and the “ex-machina” are here and the suspension of disbelief is required… but most of it can be forgiven for how beautiful and spectacular the film looks, and how thrilling some scenes are (seriously, I didn’t see the spider coming and made it a truly disturbing moment, that somewhat reminded me of the giant-bugs scene in Peter Jackson’s “King Kong”).

The cast is full of Marvel MCU: Nick Fury, Loki, Captain Marvel and a Nova Corp as comic-relief and at the same time, emotional anchor of the whole thing. And yeah, we got the latest Fox’s Dr. Doom also. It somehows work, and surprisingly, is Hiddlestone the one that shines the least out of the five (Reilly steals the whole thing, and Jackson delivers his badassery as usual).

The film, overall, just continues the trend started with the first Monsterverse film, Gareth Edwards’ “Godzilla”… beautiful, spectacular, brilliant cast, good acting, stupid plot, suspension of disbelief… only this time, showing off more of the “meat” rather than limiting itself to the human perspective of the events. Something the popcorn audience is grateful for… and given it’s not Shakespeare what we’re talking about, I can certainly agree on this…

Overall, far from a game-changer or something truly memorable – despite some brilliant, iconic moments – but not a bad way of spending some bucks on the big screen, it deserves to be seen at a theater.

rating: *** 1/2 / C+

España me da miedo.

Vuelvo a escribir, después de muchos años, en mi blog. Facebook tuvo la culpa, que abandonara la escritura en este site, al ser demasiado absorbente, y por qué no decirlo, deprimente.

Pero algo ha ocurrido hoy, esta mañana de Domingo primaveral, para que sienta la necesidad de volver a escribir aquí… porque dejé Facebook y lo cierto es que no quiero volver a esa telaraña demencial.

Estábamos mi marido y yo, paseando a nuestro perro y nos cruzamos con otros torremolinenses que hacían lo mismo en el terreno del futuro centro comercial. Uno de ellos quiso entablar conversación sobre lo triste que era que esa zona se perdiera cuando podrían hacer el centro comercial al lado… cuando le respondí que el centro comercial era un pelotazo y que no debía hacerse, y comencé a argumentar, respaldando mis argumentos con mi formación y experiencia, de repente, poco a poco, la cosa se fue distorsionando y redirigiendo hacia el tema político… de lo que pude entresacar de la conversación, este señor es simpatizante – al menos – de Ciudadanos y rápidamente intentaba convencerme que “todo es culpa de los inmigrantes”. Cuando quise darme cuenta, discutíamos a gritos… le daba igual que yo hubiera vivido y trabajado en el infierno del que huyen los refugiados – ponía abiertamente en duda, que en esos países la situación fuera “tan complicada”, y que son problemas de ellos, nosotros sólo deberíamos interesarnos por NUESTROS problemas y ELLOS son parte principal… terminó reconociéndome que es racista y que el hecho que yo me indignara por toda la bazofia que estaba soltando era una afrenta a SU libertad de expresión.

No me da miedo encontrarme a alguien así. El problema es que es un discurso que veo alrededor todos los días, en todos los entornos. Las encuestas, cocinadas o no, siguen insistiendo en que el Partido Popular y Ciudadanos, dos partidos que intentan disimular que son de extrema derecha e intercambiables, obtendrían mayoría absoluta conjuntamente si hubiera unas elecciones ahora. El PSOE que ha permitido que gobiernen, intenta un simulacro de lavado de cara para que no se le identifique más con el neoliberalismo, pero sigue siendo el comodín de la baraja neoliberal. Incluso Unidos Podemos sigue neutralizando el anticapitalismo de Izquierda Anticapitalista, buena parte de Izquierda Unida y la mayor parte de EQUO… aunque la operación para instaurar un Errejonismo – procapitalista, en el fondo – haya fracasado – por ahora.

Veo una España llena de placebos, llena de amnesia selectiva, llena de priorizaciones de mentiras piadosas sobre realidades urgentes. España da miedo, mucho miedo. Se nos da una cifra de desempleo maquillada, inferior a los 4 millones, cuando la realidad sin maquillaje, probablemente esté entre los 8 a 10 millones. Una España en la que la gente inteligente, empática y consciente, y que puede, sale espantada y no mira atrás. Pero en la que millones estamos atrapados, mientras vemos como se promociona sutilmente – mientras se simula hacer lo contrario – la intolerancia, el racismo, la ignorancia, la egolatría.

Una España en la que algo que debería haber hecho arder las calles, como la sentencia del caso Noos (que un condenado por corrupción, pueda seguir viviendo en Suiza, principal hucha de dinero negro del planeta, y que encima lo haga mientras su estilo de vida sale de nuestros impuestos), no es que siga durmiendo, es que hasta mida sus palabras en blogs o twitter o redes sociales, sabedora que hay muchas ganas de dar ejemplo con la disensión del régimen.

 

Una España que no es libre. Ni una. Ni grande.

Si pudiera, hace años que me habría ido… pero, ¿a dónde?